El garbanzal, ¿en un impasse?

Una simple consulta al diccionario de la RAE nos revela que impasse es una voz francesa que significa ‘situación de difícil o imposible resolución, o en la que no se produce ningún avance’ y que, en castellano, equivale a callejón sin salida o punto muerto.

Para haceros una idea de la situación actual y las diferentes posturas en relación con el garbanzal, podéis leer el número 56, del mes de junio, del periódico del barrio “A Voces de Carabanchel“, en el que se han publicado sendos artículos sobre el tema en su página 4, en una pretendida exposición de dos puntos de vista.

https://www.avocesdecarabanchel.es/wp-content/uploads/2019/06/avcn56.pdf.


Puede parecer, tras un largo periodo de tres años, que nuestro proyecto no haya dado frutos y solamente haya servido en estas últimas semanas para concitar múltiples sensibilidades, opiniones, posturas, declaraciones y acciones que, con mayor o menor conocimiento, mesura, acierto y visión, han dado lugar a “tremendos quilombos” (según RAE; vulg. Arg., Bol., Hond., Par. y Ur. Lío, barullo, gresca, desorden)

Basta aplicar un poco de cordura, sentido común y conocimiento preciso para afirmar que nada más lejos de la realidad. Veamos:

• Estos tres años han visto nacer la iniciativa de huerto comunitario, construcción de la comunidad hortelana, inicialmente muy activa (debate y redacción del proyecto) y ahora en estado de prolongado (¡tres años esperando…!) aunque relativo letargo, formación de un espíritu comunitario, integración en la red de Huertos de Madrid y constantes contactos con el ayuntamiento.
• El resultado ha sido que el proyecto (disponible desde marzo de 2018 https://aavvparqueeugeniamontijo.files.wordpress.com/2018/03/proyecto-garbanzal_v3.pdf) y de lectura muy recomendable para la formación de opiniones de cierta robustez, ha sido aprobado por una comisión de valoración compuesta por hasta ocho técnicos municipales para el otorgamiento de una parcela para uso de huerto urbano comunitario seleccionada entre las de categoría “Zona Verde Básica” y previa verificación de no coincidencia con Bienes de Interés Cultural.
• Ahora también contamos con el apoyo explícito de entidades de reciente andadura e innegable implicación en materia de patrimonio histórico y cultural del barrio, lo que sin duda agradecemos y celebramos, si bien este apoyo está condicionado a “no entrar en conflicto con su prioridad“.
• Mucho menos sosiego nos causa leer “próximamente les informaremos sobre los siguientes pasos”, pues hasta el momento solamente hemos asistido al resultado de pasos que difícilmente calificaríamos de documentados, reposados, certeros y de implicaciones controladas. ¿Asistiremos a otros futuros quilombos?

La práctica hortícola implica conocimiento del medio y de los procesos naturales, paciencia y buen hacer. Consiste en identificar con acierto y aliar los distintos elementos, así como asignar y medir la contribución de cada uno de ellos para lograr el fruto deseado. Sería deseable ver  aplicada por parte de tod@s una perspectiva más amplia en el proceder, que asegurase los mejores frutos.

Durante siglos, la ermita de Sta. María de la Antigua ha venido viendo a los campesinos aplicar estos principios en la campiña de Carabanchel y en sus inmediaciones, prácticas agrícolas tradicionales que han satisfecho las necesidades de la población y han permitido la preservación del patrimonio hasta nuestros días, incluso a pesar del abandono dispensado por la administración desde hace años.

Herederos de esos campesinos, los vecinos del Parque Eugenia de Montijo, junto a  los de todo Carabanchel, participamos en las luchas vecinales en 2005 para intentar preservar el entorno del Metro Eugenia de Montijo y su riqueza arqueológica frente al proyecto de carretera, finalmente paralizado, y la AV del Parque Eugenia de Montijo ha impulsado y participado en diversas actividades relacionadas con la puesta en valor del patrimonio histórico y cultural del barrio.

Ahora, promovemos una solución que compatibiliza las mejores prácticas de la huerta tradicional y la preservación y puesta en valor del patrimonio cultural del barrio, mediante cultivos cuya posible repercusión negativa sobre los elementos presentes en el subsuelo dista mucho de haber sido  documentada y mucho menos evaluada, y mediante una iniciativa que persigue la integración de todas las personas con distintas características, capacidades, sensibilidades y, por supuesto, prioridades.

Y para terminar, como de costumbre un refrán hortelano:

“Cada tierra bien su fruto lleva; mas no el que tú quieras”