De elefantes, huertos, confinamientos, hierbas y culos.

Dice el viejo proverbio africano que “Cuando pelean dos elefantes, quien pierde siempre es la hierba”. No puede ser sino una suerte de ceguera la que lleva a este imponente animal a centrar su mente únicamente en la batalla, en la pugna, en la lucha, sin medir ni razones ni consecuencias.
No habla el proverbio sobre lo que ocurre cuando se alejan los elefantes. La hierba continúa su búsqueda del sol, del agua y en breve plazo, la vida vuelve a bullir como antes, fuerte, vigorosa, impúdica, ganando terreno a la desolación y cubriendo todo a su paso.
Ignoro si algun@ de vosotros, ha pasado junto al recinto que en su día iba a albergar nuestro anhelado huerto, nuestro garbanzal, esa parcela que quedó el año pasado cercada e inmediatamente clausurada, y con ella la ilusión de toda una comunidad ¿Recordáis? Lo que en su día denunciamos -hace ya la friolera de cuatro años- como un vertedero, degradado, yermo, sucio, contaminado, maltratado en suma por las sucesivas peleas que elefantes de todo pelaje han venido librando sobre el mismo……sí, sí, ese mismo espacio público para el que reclamamos su custodia para recuperarlo, ponerlo en valor, darle un sentido comunitario, social, abierto y participativo…… ese espacio, nos está dando una lección de vida.

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Ahora que la obtusa mente de aquellos elefantes ya no transita por sus aledaños, seguros de haber paralizado y dejado inerme cualquier iniciativa que incomode su miope forma de entender las cosas, la naturaleza se está encargando de recuperar de nuevo este espacio. Malvas, jaramagos, llantenes, vezas, cardos, amapolas, margaritas, viboreras, geranios, caléndulas, dientes de león y otras muchas plantas confinadas tras una verja han logrado calladamente que hoy el recinto luzca como parte del parque al que pertenece. Una explosión de vida delante de nuestros ojos. Una lección para quien quiera abrirlos.

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Vamos, un huerto sin huerto. Un espacio verde, un suelo en formación, un pequeño pulmón, un refugio de insectos polinizadores, un gustazo para los sentidos, un triunfo para aquell@s que defendíamos la recuperación de espacios degradados y abandonados que con frecuencia son objeto de una percepción social negativa, y la restauración mediante soluciones muy poco costosas y altamente rentables para la sociedad. FELICIDADES, OBJETIVO CONSEGUIDO!!!
Cierto es, huellas de otros pequeños elefantes, de idéntico raciocinio y de sobra conocidos, dejan sus huellas en el mismo. Su escaso cerebro les persuade de que esconder sus basuras equivale a que dejen de serlo. Botellas, latas, y demás restos se acumulan en el interior de la parcela y a su alrededor, apenas ocultadas por la densa vegetación. Sobre este tema también hay un refrán de corte animal, que reza “Cuanto más esconde la cabeza el avestruz, más se le ve el culo”. Huelgan comentarios……..

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Sirvan estas líneas para varios propósitos: compartir con vosotr@s una forma de ver la realidad que nos rodea, en estos tiempos que son de confinamiento, pero también de reflexión y de aprendizaje, de volver a ver la realidad con otros ojos; también apelar a futuros elefantes a que reflexionen antes de entablar peleas que degraden de nuevo esta zona ahora recuperada; y por supuesto, afianzar el compromiso de comunidad que tenemos en nuestro proyecto y nuestro futuro huerto. Ea.
Y para terminar, como siempre, un refrán hortaleno.
“Tiene mayo la llave del año”

Salud!

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